Historia

Hace mucho el Sol era el único recurso de luz para los habitantes de la Tierra. Hace 400.000 años un hombre de Pekin utilizó por vez primera el fuego como un recurso de calor y luz. Hace 80.000 años el hombre de Neandertal aprendió como hacer fuego y no estaba obligado a tener encendido todo el día o noche el fuego. Hace 40.000 años se utilizaron lámparas de aceite para proporcionar luz con las que se hicieron las pinturas en las cuevas.

El desarrollo de los recursos de luz está vinculado a los avances en nuestros procesos de entendimiento o de física.

Las lámparas de aceite, antorchas y velas se usaron hasta el Siglo 19. Después llegaron las lámparas de gas. Todas estas lámparas quemaban aceite o gas para proporcionar luz. El olor era muy desagradable y el humo y las llamas abiertas muy peligrosas. No fue hasta finales del siglo 19 que los avances en la investigación de materiales (en cabeza el filamento de tungsteno) que posibilitó que se fabricasen en grandes cantidades las lámparas eléctricas. Un tiempo después llegaron las primeras lámparas de descarga.

El diseño de luz perfecto

Desde entonces la luz existe en cantidades ilimitadas. Todas las formas que existen de cómo se puede utilizar la luz ha significado que tenemos que tomar deciciones.

La disciplina del diseño en iluminación ha llegado como resultado de la atención prestado a los aspectos de seguridad y confort en diseñar sistemas de iluminación.

El simple cumplimiento con estándares industriales como DIN o las normativas en los trabajos llevó a una serie de soluciones uniformes de la iluminación. El diseño de luz perfecto incluye además otros criterios importantes.