Infoemes sobre la Ecología

Todos sabemos que cada tipo de lámpara requiere mucha energía eléctrica en su uso. Lo mismo ocurre con el proceso de fabricación que conlleva mucho trabajo según el tipo de lámpara de que se trate. Como ejemplo valga que para fabricar una lámpara incandescente de 75 W se precisa una energía de 1,29 kWh, una lámpara fluorescente de 36 W 1,89 kWh y una lámpara de bajo consumo de 15 W precisa 3,36 kWh. Aunque las 3 lámparas suministran una cantidad de luz comparada, se diferencian por su duración de vida. La lámpara incandescente dura 1000 horas, la fluorescente 10.000 y la de bajo consumo hasta 15.000 horas.

Para determinar qué lámpara es la mejor es necesario crear una base estándar de comparación. Hemos tomado una lámpara de bajo consumo como modelo, que tiene una duración de vida equivalente a 15 lámparas incandescentes o 1 1/2 lámpara fluorescente como se puede observar en el gráfico de abajo. El gasto energético para fabricarlas es muy escaso en los tres tipos comparado con el gasto energético de su uso pero la fabricación de las 15 lámparas incandescentes precisa casi la misma energía que una misma lámpara de bajo consumo. La instalación de la lámpara de bajo consumo de 15 W ahorra casi una energía de 1 megavatio a la hora comparada con una lámpara incandescente de 75 W. Calculado en las emisiones de CO2 da un resultado de 0,5 toneladas menos de CO2. Si la energía extra que se necesita para la lámpara incandescente se fabrica en una planta con fuego se emiten además 34 miligramos más de mercurio a la atmósfera – 10 veces más de cantidad que la que tiene una lámpara de bajo consumo. Nuestra tarea es fabricar lámparas con eficiencia energética y distribuirlas en el mercado. En la mano del consumidor está el decidir si elige una lámpara de menor o mayor eficiencia energética.

Una comparación de tres tipos de lámparas:

Gasto energético para su producción y su funcionamiento en kilovatios hora (kWh)
Base cálculo: 15.000 horas de funcionamiento

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